Seguridad en las Redes Sociales

Noticias y consejos para evitar los riesgos de la Web 2.0


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El ciberbullying se ha desplazado a las redes sociales

Uno de cada diez adolescentes es víctima de ciberbullying, según un estudio realizado en institutos de Castilla-La Mancha por el Departamento de Psicología de las Facultades de Ciencias de la Educación y Trabajo Social de la UCLM en Cuenca bajo la dirección de Santiago Yubero y Elisa Larrañaga y con la colaboración del profesor de la Universidad de Londres Peter Smith.

El estudio refleja que en esta región un 10% de los adolescentes sufre alguna situación de acoso a través del móvil o internet. Los datos de la investigación confirman que “los datos están un poco por debajo de la media nacional” y que el ciberacoso quintuplica la incidencia (2%) del acoso escolar tradicional (“agresión reiterada entre compañeros en la escuela, en la que suele darse una situación de poder asimétrico en la que la víctima no posee una red de apoyo para poder escapar de su sufrimiento”).

Influencia de la tecnología

Para Peter Smith, el cambio en los comportamientos de acoso y su viraje hacia las redes sociales, los móviles e internet, comenzó hace alrededor de una década. Smith puntualiza que “hace cinco años los estudios analizaban el ciberbullying a través de los SMS y de los e-mails, que eran las principales vías. Pero ahora se hace más a través de las salas de chat, Microsoft Messenger o redes sociales. Y además, ahora hay móviles con acceso a Internet, de modo que es más complicado separar y hacer mediciones”.

Perfil de acosador y de víctima

En cuanto a los perfiles, los casos de acoso tradicional comienzan alrededor de los siete años y se dan más hacia chicos, mientras que el ciberacoso se inicia entre los 11 y los 15 años —cuenta Smith— y afecta más a las chicas.

La percepción que las víctimas tienen hacia ambos es también diferente según el sexo. Y es que, mientras que para ellos es más humillante y peor recibir violencia física, para ellas es mucho peor ser acosadas a través de la Red. En lo que sí se ponen de acuerdo, según Smith, es en considerar la difusión de imágenes vergonzosas de la víctima como el peor tipo de ciberacoso.

Fuente: El Día

Cuida tu imagen online

PantallasAmigas ofrece en su web Cuida tu imagen online información y actividades para la prevención de situaciones de ciberbullying y otros problemas derivados de un uso poco cuidadoso de las fotografías de los adolescentes online.



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Un adolescente murciano juzgado por inducir a la prostitución online en las redes sociales

SextorsiónEl condenado, que en el momento de los hechos (2008) tenía 16 años, fingía representar a una agencia de modelos, y asumía otras identidades falsas para obtener fotos y vídeos de sus víctimas desnudas y en actitudes sexuales. Ha sido condenado a varios meses de realización de tareas socioeducativas relacionadas con la sexualidad. Es la primera sentencia dictada en la Región de Murcia contra un menor como responsable de un delito de descubrimiento y revelación de secretos y otros de prostitución y corrupción de menores.

El procesado había creado numerosas cuentas de correo electrónico y perfiles en redes sociales diferentes para poder entrar en contacto con chicas menores, jóvenes o parejas usando diversas triquiñuelas.

Así, por ejemplo, contactó con varias menores a las que «bajo la promesa de un trabajo para la supuesta agencia les solicitaba primero datos personales, como edad o medidas, y finalmente les pedía que posaran ante la ´webcam´ desnudas», tal y como consta en la sentencia. Otras veces chantajeaba a sus víctimas exigiendo que se desnudaran asegurando que disponía de vídeos sexuales de ellas y que los difundiría si se negaban.

En otra ocasión se hizo pasar por una pareja y convenció a otra para que realizaran actos sexuales ante la cámara web. A cambio, él acusado les puso imágenes de una grabación pornográfica haciéndoles creer que eran de la supuesta pareja.

También llegó a suplantar a chicas para recomendar a otras chicas que contactarán con él.

Fuente: La Opinión de Murcia

PantallasAmigas lanza a los adolescentes un mensaje preventivo para evitar estas situaciones: ¡Cuida tu imagen online!



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Lecciones del caso Justin Berry para la seguridad en las redes sociales

En un momento en que las webcams proliferan como setas por los cuartos de los menores internautas de medio mundo es útil recordar un caso que conmocionó a la opinión pública hace unos pocos años y que avanzó cuáles pueden ser algunos de los riesgos más graves que pueden acompañar a este periférico. Justin Berry, un muchacho estadounidense, montó un negocio de pornografía infantil en la que él mismo era protagonista, con tan sólo 13 años. Estuvo obteniendo beneficios de mostrarse desnudo y manteniendo relaciones sexuales ante la webcam durante 5 años. Finalmente obtuvo inmunidad de la justicia de su país a cambio de aportar información sobre el mundo de porno infantil online el que se movió durante esos años de ignorado y lucrativo delito adolescente. Hoy en día Justin da conferencias acerca de los peligros de la Red, el alcoholismo y el abuso de otras drogas.

Él era un chico normal, delegado de su clase, deportista, con buenas notas y que incluso tenía su propio negocio de desarrollo web. Pero, de manera secreta, también era una estrella de los webs de pornografía infantil desde los 13 a los 18 años. Todo comenzó cuando instaló su webcam a la búsqueda de amigas de su edad, algo que no encontraba fácilmente en el mundo real. Lo que acabó encontrando en un directorio de webcams fueron mayormente hombres que se deshacían en halagos, llenaban un vacío emocional en su vida y le ofrecían regalos. Un día uno de ellos le ofreció 50 dólares por quitarse la camiseta delante de la webcam: él pensó, “¿por qué no aceptarlos si hacía lo mismo gratis cuando iba a la piscina?”. Así fue como empezaron 5 años en los cuales acabó vendiendo imágenes de su cuerpo en Internet, masturbándose y manteniendo relaciones sexuales frente a la cámara por dinero. Llegó a tener unos 1.500 clientes que le reportaron cientos de miles de dólares.

Fue descubierto en Internet por un reportero del New York Times, Kurt Eichenwald, que acabó convenciéndolo para dejar la pornografía y acudir a las autoridades. Finalmente el caso fue desvelado al público en un artículo publicado en diciembre de 2005 titulado Through His Webcam, A Boy Joins A Sordid Online World. El reportaje revelaba la existencia desde hacía años de webs de pornografía de pago protagonizada por menores (a menudo guiados por adultos) como el de Justin, cuyos contenidos eran generados desde los cuartos cerrados de los menores, en casa de sus padres, y que seguían siendo intercambiados online incluso cuando estos webs desaparecían.

En este tipo de webs los menores (que se bautizaron colectivamente como camwhores en los tiempos de Justin) programan masturbaciones retrasmitidas en directo o incluso aceptan shows privados interactivos donde realizan lo que los clientes les piden vía chat, en una especie de Matrix de las webcams, que sólo unos pocos conocen. En otros webs más amateurs los/las adolescentes ofrecen imágenes más y más atrevidas, simplemente a cambio de recibir más votos que otros/as.

Al de un tiempo de comezar su ilegal negocio, Justin poco consciente de los riesgos que implicaba, acudió a una cita con uno de los adultos implicados en él y sufrió abusos sexuales, que marcaron el comienzo de una etapa de sórdida caída en la que negociaba dura y fríamente con sus clientes, amenazaba a otros adolescentes competidores, iba separándose de su vida real, etc. Cuando tenía 16 años un antiguo compañero de clase descubrió vídeos de Justin en Internet y los comenzó a distribuir en la ciudad, incluso a compañeros del colegio. Entonces Justin dejó de ir a clase, según le dijo a su madre por problemas con los compañeros, para seguir sus estudios a través de teleformación. Posteriormente marchó a México con su padre, a quien puso al corriente de sus actividades (según revelaría más tarde) y comenzó a emitir relaciones con prostitutas en un tercer sitio web que abrió (con un modelo mayor de edad en la portada para dar una fachada de legalidad), y a consumir cada vez más marihuana y cocaína. Sufrió repetidos abusos por parte de otro cliente y comenzó sus intentos de abandonar esa vida, vagando por los Estados Unidos, refugiándose en la religión y incluso considerando el suicidio. Pero para su adicción a las drogas necesitaba el dinero y acabó asociándose con uno de sus clientes-abusadores en un nuevo web donde además de él, se ofrecían imaǵenes de otros adolescentes: al cumplir los 18 cruzó con ellos la línea que separaba la víctima menor del abusador adulto. Fue poco después cuando fue contactado por el reportero del NY Times y se abrió para él una vía de salida de aquel mundo.

El posterior testimonio de Justin ante comités del Congreso estadounidense ayudó a endurecer las leyes de ese país contra la pornografía y el abuso infantiles en Internet.

Ya en los primeros años del siglo los adultos buscaban a menores de directorios de webcams y en webs de hacer amigos (hoy son llamados redes sociales online) y si respondían a sus mensajes comenzaban el proceso conocido como grooming. Algunos adolescentes piden regalos por medio de las listas de deseos de algunas tiendas online (uno de los habituales que reciben son precisamente cámaras de mayor calidad, para nutrir a los groomers con lo que desean), reciben recargas de móviles y otros incluso llegan a cobrar cuotas mensuales a sus clientes. En estos casos algunos negocios online se benefician indirectamente de esta lucrativa actividad ilegal.

Aunque lógicamente no todos los protagonistas de este tipo de pornografía se lucran: muchos menores ni siquiera son conscientes de ser explotados, cuando realizan sexting o sexcasting voluntariamente, y dichas imágenes acaban en webs porno. El sexting, el grooming, las webcams y graves delitos como la explotación y el abuso sexuales están unidos en la Red de una manera que los padres y los menores deberían conocer para evitar historias como la de Justin Berry.

Fuente: Wikipedia y The New York Times.


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Detenido por grooming en las redes sociales

El pasado 17 de junio, agentes de la Guardia Civil detuvieron a un joven de 21 años en Salamanca, como presunto autor de distintos delitos de corrupción de menores y agresión sexual – grooming – a través de las redes sociales de internet ocurridos en la provincia.

El presunto autor contactaba con las menores a través de las redes sociales, Messenger y Tuenti, simulando ser otra menor, al objeto de ganarse la confianza de la víctima. En un momento de la conversación agregaba otra identidad de varón, también generada por el presunto delincuente, presentando rasgos violentos y exigiendo concesiones sexuales. A partir de aquí la conversación se mantenía por la víctima y la segunda identidad, apareciendo ocasionalmente la primera identidad supuesta para corroborar las amenazas.

Hasta este momento se han registrado cuatro denuncias de menores vinculadas a estos hechos, pero se han hallado más de 30 direcciones de correos susceptibles de haber sido empleadas para estas acciones delictivas.

Actualmente la Guardia Civil en colaboración con Microsoft y Tuenti, y bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 2 de Salamanca, está clasificando y analizando toda la información obtenida.

Fuente: tribuna.net


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Cuando los usuarios dejan al descubierto su perfil en las Redes Sociales

La Fiscalía de Sevilla ya ha comenzado a investigar quién es el responsable de la publicación en periódicos y televisiones de las imágenes de menores colgadas en Tuenti. El asesinato de Marta del Castillo ha sacado a relucir —una vez más— el vacío legal que existe en la Red y, en este caso, en el campo de la privacidad personal que queda patente en las redes sociales.

En noviembre un estudio de Zed Digital puso de manifiesto que uno de cada dos internautas en España de entre 16 y 45 años está inscrito en una red social. La gran mayoría busca “mantener el contacto con los amigos y sentir que perteneces a un grupo”, revela el informe.

Para los anunciantes, la expansión de las redes sociales es una buena noticia ya que suponen notoriedad concentrada en perfiles concretos.

Así, en un estudio de la consultora francesa Fabernovel sobre redes sociales, las dividen en cuatro grandes grupos: las que son meramente para sociabilizarse entre amigos, llamadas connecting, como Tuenti o Facebook; las que buscan hacer negocio o buscar trabajo, como Linkedin; las redes para encontrar pareja, como match.com; y las que sirven para reencontrar a viejos amigos con los que se había perdido el contacto.

La privacidad iría desde un portal totalmente expuesto al público como YouTube donde cualquier internauta puede acceder a la información de la página, —sin ni siquiera realizar un registro previo—, hasta las de encontrar pareja como meetic.fr, donde los usuarios eligen a quién y qué parte de su identidad revelan. En el término medio entrarían redes como Facebook o Tuenti dónde existen filtros de privacidad que personaliza cada usuario.

Existen mil posibilidades de filtrar datos del perfil de cada usuario y todas las instala el usuario de forma manual. El problema llega cuando el internauta desconoce estos filtros, dejando al descubierto su perfil.

Tuenti es una abreviación de “Tu Entidad Internet”, es decir, una trasladación del perfil real de una persona al ciberespacio. Es la extensión de su vida a internet con sus amigos reales, con los que queda fuera de la Red. En este caso, se sitúa en la franja de identidad real. En la otra punta estaría MySpace donde la mayoría de los perfiles son ficticios. Los integrantes de esta plataforma desean conocer a gente nueva que comparta sus intereses. En Facebook y Tuenti la gran mayoría de los contactos de los usuarios son gente conocida. No es ficticio.

El miedo a lo desconocido de la Red ya le pasó factura a los chats. El Facebook sería como el Messenger donde los contactos del usuario son amigos en la realidad. En cambio, MySpace sería como un chat de música, donde los usuarios interaccionan sólo en la Red al compartir los mismos gustos. El miedo, como siempre, desapareció tras conocerlos.

Fuente: http://www.gaceta.es/18-02-2009+que_es_una_red_social_que_sirve,noticia_1img,24,24,47845


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Las Redes Sociales venden datos de sus usuarios en Internet

Mar Monsoriu, una experta en el uso de las nuevas tecnologías que ha dedicado su último libro “Manual de Redes Sociales en Internet” (Creaciones Copyright) asegura que no hay Red Social realmente segura. “La gente debe tener claro que todas las redes sociales, si no venden los datos ya, los venderán. Toda la información que ponemos es para ellos. Lo hemos firmado en el aviso legal y además se trata de una de sus fuentes de financiación. Sólo se debe poner aquello que no te importa que vendan”.

¿Cómo se aproximan los padres al fenómeno de las redes sociales?

Mal y a trompicones. Hice una especie de batida entre mi libreta de direcciones para ver quién tenía hijos de 14 años y les envié un correo electrónico por si querían colaborar. Había gente que me contestaba: “Yo se lo voy a pasar a mi hija, pero en Tuenti no está”. Pero claro que lo usaban. Luego me decían: “Menos mal que me lo has pedido, porque ahora me acabo de enterar de que mi hija está allí”. Les ha pillado con el pie cruzado. Ahora empieza a sonarles un poco, pero la pregunta es: ¿a mí, persona adulta, me interesa estar?

¿Y qué les dice?

Que claro que sí, que no les queda más remedio. Ya no hay vuelta atrás, es como si dijeran que ya no quieren utilizar el correo electrónico en Internet; se perderían un montón de oportunidades.

Usted realizó 100 entrevistas a adolescentes para documentar su libro, ¿cuál era la red social que más utilizaban?

Depende de la edad. Era Tuenti, pero bastantes de los entrevistados estaban sobre los 18 años. En los últimos seis meses ha cambiado bastante el panorama y se está observando una migración clarísima de los mayores de 18 años a Facebook porque en Tuenti se les han colado los hermanos pequeños.

A mí me cuentan lo pesados que son los críos de 11 años con sus hermanos y primos para que les agreguen, cotillear sus salidas y conversaciones y chivarse. Los mayores se niegan a eso, dejan el perfil sin moverlo y se largan a Facebook. Hasta hace un tiempo, los chicos que se apuntaban dentro de Tuenti en redes de universidades españolas eran cientos al día, actualmente, diez al día como máximo.

Los más pequeños estaban en Habbo, una red con avatares, pero les parece más real Tuenti. En MySpace se encuentran todos los chavales a los que les encanta la música o relacionados con el mundo artístico. Fotolog ha tenido mucho tirón entre los chicos de 16 años, pero pierde adeptos porque sólo les dejan poner una foto al día y ya saben que pueden estar en otros sitios con más prestaciones. En esta red se han metido varias tribus urbanas, como los emos.

¿Qué problemas se encuentran los niños y los jóvenes cuando usan las redes sociales?

Ellos diferencian bien que es lo aceptable. El tema de la imprudencia se produce más por inconsciencia. A lo mejor ponen un número de teléfono móvil y no caen en que puede ser peligroso, pero sí tienen claro que determinadas fotos no son aceptables. A mí me hacían gracia los comentarios que hacían los chavales quejándose: “Yo he visto fotos de mis profesores, que ya les vale”. Y esto les influye mucho más de lo que parece. Por otro lado, pueden coincidir con gente de su misma edad que sean una mala influencia porque pertenecen a un grupo no deseable. Por ejemplo, una niña que se empiece a relacionar con grupos de personas anoréxicas.

¿Cuál es la pauta más importante que pueden dar los padres a los hijos en el uso de las redes sociales?

Necesariamente tienen que conocer qué son las redes sociales, no pueden abstenerse. Deben hacer el esfuerzo. Por decirlo de una manera sencilla, si hasta ahora un padre se había preocupado de qué era una página web, ahora se tendrá que preocupar de qué es un tipo especial de página web que se llama red social, porque ahí es donde están sus hijos y se van a socializar: van a conocer a extraños, van a conectar con sus amigos y van a publicar sus fotografías.

Las redes sociales se utilizan durante más tiempo que los sitios web convencionales y esto sucede incluso con los adultos, ¿qué opina de este hecho?

“La red social es cómoda, tecnológicamente avanzada y tiene tanto desarrollo que cuando te descuidas has perdido mucho tiempo”

Las redes sociales tienen el récord de permanencia de la gente en ellas porque dentro se realiza lo que antes se hacía en otros sitios. En ese sentido es lógico, porque se suma el tiempo que se dedicaba al correo electrónico, al chat, a navegar, a escribir blogs, a compartir vídeos de YouTube o música de Last.fm. Ahora se tienen todas esas prestaciones dentro de un sitio, con lo cual alguien está cinco horas en una red social; pero claro, antes lo estaba haciendo por separado. La red social es cómoda, tecnológicamente avanzada y tiene tanto desarrollo que cuando te descuidas has perdido mucho tiempo, y esto sucede a pequeños y a mayores. Es como el “Hola” con noticias de los amigos; eso me dijo una vez un amigo. Las empresas tienen un problema, porque no pueden prohibirlo a sus empleados pero tendrán que establecer una pauta de comportamiento respecto a qué se acepta en cuanto al tiempo.

Usted ha utilizado una red social, Facebook, para crear un grupo acerca de su último libro. ¿Cómo ayudan las redes sociales en las labores de promoción?

Hay gente que considera personales a las redes sociales como Facebook frente a las profesionales como Xing, Viadeo o LinkedIn. Sin embargo, yo creo que se tiende a que en éstas también se hagan negocios porque se tiene todo en el mismo sitio. Las redes sociales sirven de maravilla si quien debe usarlas tiene un poco de idea. Por ejemplo, el Teatro Abadía de Madrid ha creado una página en Facebook y ha buscado comunicarse con gente normal, que no necesariamente estuviera vinculada a las artes escénicas, para dar a conocer sus espectáculos programados. Es una manera de que el teatro se acerque a su audiencia. De hecho, se está reinventando la publicidad, hay un nuevo comportamiento por parte de la audiencia y hay que saber moverse. Ahora funcionan las campañas, las iniciativas, las causas y los clubes de fans.

De todas las posibilidades que brinda una red social, como compartir fotos, vídeos, novedades, o jugar, ¿cuál es la que más gusta a los jóvenes?


¿Los padres deben agregar a sus hijos como contactos?

No. Si son pequeños y aceptan por las buenas, vale, pero llega un momento en que los niños son preadolescentes y, por pura evolución, ellos reafirman su personalidad y quieren unirse a su pandilla y separarse de sus padres. Un chico de 15 años no querrá agregar a su padre porque no va a estar nada cómodo. Si el padre o la madre son muy insistentes, el hijo tendrá perfiles A y B. El A de buenecito con su padre agregado, y el B haciendo el bestia.

En lugar de eso, aconsejo que les pidan que enseñen su perfil y así lo limpiarán de vez en cuando. Funciona como si se les pidiera que ordenaran su habitación; intentarán apañarla un poco. Se debe dar un margen de tiempo, de una semana, por ejemplo, para que el joven quite fotos por las que crea que se le puede abroncar y lo deje más presentable. Si, aun así, el padre o madre ve algo que no le gusta, conviene negociar y hacerle ver, por las buenas, que eso que ha puesto no está bien. Histéricos no, porque no conseguiremos nada. Luego, sí se le podría tratar de convencer para que tenga agregado a algún adulto responsable, a alguien en quien confíe: un tío, un hermano mayor, un profesor. Una persona que en algún momento pueda echar un vistazo.

¿Qué se les debe decir a los niños acerca de agregar como amigos a personas desconocidas en el mundo físico?

No se puede evitar que los niños accedan a desconocidos, es un hecho que el 100% de los niños hace. Eso ha pasado en el Messenger y ahora en las redes sociales sucede corregido y aumentado. ¿Por qué? Porque quieren tener más popularidad y hacer amistades nuevas. A un niño pequeño le parece un exotismo agregar entre sus amigos a alguien que viva en otro lado y que se salga de su ambiente habitual. El hijo va a tener las amistades que ya tenía más los nuevos que conozca a través de las redes sociales.

Aceptado ese hecho, hay que darles consejos acerca de esos desconocidos: que desconfíen un poco, hacerles ver que el que digan que tienen una determinada edad no necesariamente es verdad, que no proporcionen datos acerca de la localización de la casa, que no den el teléfono móvil. Se debe intentar esto, ahora, el éxito es bajo, para qué engañarnos.

¿Cuál es la red social más segura?

Leí que unos periodistas ingleses habían descubierto trucos para saltarse la prohibición de las redes sociales y acceder directamente a los perfiles a través de los buscadores. Estuve haciendo pruebas y busqué “pro an” de proanorexia y me salieron 750 perfiles de MySpace a los que podía acceder directamente, sin estar inscrita. Ahora la última moda entre los menores consiste en cómo ver las fotos de Tuenti de quien no tienen agregado.

¿Y lo pueden hacer?

Sí, Tuenti tiene una seguridad horrible. La red social que conozco más segura se llama Asmallworld. Se compone de millonarios, los primeros invitados fueron los de la lista de Fortune, y resulta muy difícil entrar. Es dificilísimo poder “chulearles” la parte informática. Su arquitectura web se diferencia mucho de otras que haya podido ver y han implementado unas medidas de seguridad muy superiores a las que tienen otros, quizás porque tienen más que proteger.

Pero en general, Facebook me parece más segura que otras. Aun así yo me he saltado todo. He visto perfiles de arriba abajo de gente que no tengo agregada y he visto todas sus fotos. No hay privacidad, a pocos trucos que se sepan, se acaba accediendo. La gente debe tener claro que todas las redes sociales, si no venden los datos ya, los venderán. Toda la información que ponemos es para ellos. Lo hemos firmado en el aviso legal y además se trata de una de sus fuentes de financiación: fotos, contenidos, datos de correo electrónico, teléfono móvil…, todo eso lo van a vender. Sólo se debe poner aquello que no te importa que vendan. No se debe subir algo que crees que sólo vas a compartir con tus amiguetes, porque el día menos pensado verás la foto de tu hijo en la portada de una revista de bebés y no tendrás ningún derecho a nada.

¿Qué opina de las suplantaciones de identidad que se producen en las redes sociales?

Las personas conocidas deberían tener su perfil en las redes sociales porque una de dos: o lo tienen o las suplantan. Cuando se empiezan a agregar contactos (amigos, compañeros de trabajo, etc.) se puede diferenciar quién tiene el perfil original. La propia persona tiene capacidad para acudir a la red social y pedir que quiten al otro. Este problema también les sucede a las empresas, a veces de buen rollo, pero también para crear comunidades virtuales antimarca. En personas normales, si uno desarrolla su perfil evita que otro se tome la molestia de crear otro, porque no tendría mucho sentido.

Fuente: consumer.es


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Facebook y las medidas de seguridad

Prácticamente desconocidas en el mundo hispano hasta hace poco más de un año, las llamadas redes sociales de Internet, como facebook, son ya un fenómeno de masas y global.

En junio de 2008, seis meses después de abrirse la sucursal en castellano de Facebook, la red tenía 670.000 usuarios registrados. En octubre de ese año ya eran 1.370.000, y hoy son más de dos millones -y sumando- los adictos a este invento.

En las redes sociales cuantos más datos se den, más posibilidades hay de encontrar conocidos y personas afines a uno en la red. Pero también sabrá más el mundo de esa persona y, en consecuencia, más vulnerable será. En muchos sentidos, estar en Facebook significa estar localizable para cualquier persona que quiera localizarte, por los motivos que sean.

Varias contraseñas

“Si se siguen unas normas sencillas, como no publicar direcciones ni números de teléfono, ni por supuesto cuentas bancarias u horarios de trabajo, no tiene por qué haber ningún problema -aseguran desde la Unidad de Delitos Telemáticos de la Policía-. Las complicaciones más graves que estamos viendo vienen porque la gente no se conciencia de que tiene que diversificar sus contraseñas. Muchas personas tienen la misma clave de acceso en su móvil, en su tarjeta de crédito y en Facebook. Y esta última es bastante fácil de violar para un ‘hacker”.

“Algunos pensarán que restringir la configuración de Facebook limita la diversión, pero yo lo prefiero así, sabiendo que solo me van a encontrar quienes yo quiero que me encuentren”, asegura Miguel Ángel Mata, abogado madrileño especializado en nuevas tecnologías.

Se puede estar en Facebook y conservar la intimidad. Solo hay que seguir algunas instrucciones.

Fuente: heraldo.es